La patología del buscador de setas

Este año ha sido y es un buen año para los cazadores de setas. Aparte de ser un alimento saludable y conformar muchos platos de nuestra cocina, salir a buscar setas significa pasar un día al aire libre, caminar por la montaña y respirar aire fresco.

Cuando vamos a coger setas abandonamos el sedentarismo habitual, activamos nuestra circulación sanguínea, movilizamos las articulaciones y hacemos trabajar el equilibrio corporal. Además, nos liberamos del estrés semanal y rompemos con la rutina.

Pero no todo puede ser positivo, a la hora de ir a buscar setas. Hay que vigilar de no excedernos a la hora de hacer esfuerzos: cuando en la montaña empezamos a caminar y nos dejamos llevar por la ilusión de ir recogiendo y recogiendo (ojalá salir a buscar setas fuera siempre sinónimo de llenar la cesta) nos adentramos por caminos, bajamos y subimos en el terreno. A veces queremos pasar por lugares bastante complicados y, enseguida, una caminata relajada puede convertirse en un largo y duro camino de ida y de vuelta. Y cargamos los músculos de las piernas en exceso.

Recoger setas significa agacharnos y levantarnos constantemente, por lo tanto se nos cargará la zona lumbar: sabemos que es muy difícil que alguien recuerde flexionar las rodillas para agacharse 😀 . Además, sin darnos cuenta de ello, forzaremos posiciones corporales y estiraremos los brazos más de la cuenta para conseguir llegar a setas que están fuera de nuestro alcance, escondidas bajo una zarza 🙂 Por lo tanto, muy posiblemente durante la jornada también se nos cargarán cervicales.

Cuando el cesto se llene lo cargaremos con la mano no dominante, porque la otra la necesitamos libre para recoger setas. Y así, desgraciadamente, cargaremos más de la cuenta un brazo que no tenemos tan habituado al peso. ¡¡¡Y una vez llegamos a casa toca limpiarlos!!!

Las rasguños en brazos y piernas pueden formar parte del encanto de la experiencia de buscar setas pero, como os hemos explicado, también hay una patología con la que -a pesar del humor que intentamos verter en este artículo- no debemos bromear. Cuando salimos a la montaña y no prestamos atención a los pies podemos resbalar y forzar las articulaciones. En el mejor de los casos, al acabar el día, experimentaréis una sensación de cansancio y dolor generalizado.

Por lo tanto, desde Kilabe os recomendamos que, si salís a buscar setas, lo hagáis con cuidado: conviene realizar  antes unos estiramientos globales y controlar la carga física. Conviene ser prudentes y disfrutar mucho a la hora de buscarlos y comerlos. Si después nos necesitáis, llamarnos: nos podéis decir que sufrís la patología del buscador de setas 🙂 y os atenderemos con mucho gusto. ¡Buen otoño a todos!


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