El esguince de tobillo

Es muy frecuente, no solo en deportistas, la torcedura típica de tobillo, y aunque aparentemente sea una lesión de poca importancia es fundamental hacer una buena recuperación. El dolor, depende del grado de distensión, mejora con los días, pero lo más importante es reinformar a esta articulación de su equilibrio para evitar posibles lesiones recidivantes, los típicos tobillos que cada dos por tres se lesionan.

Es muy importante entonces recuperar la estabilidad del pie y por eso se hace mediante los ejercicios de propiocepción.

Si nos hacemos un esguince de tobillo debemos observar primero el grado de inflamación y si aparece hematoma.

Si solo está inflamado es un esguince de grado 1, no ha habido rotura de fibras, solo una elongación de los ligamentos articulares, con un vendaje funcional (solo ha de limitar el movimiento del mecanismo lesional ) ya hay suficiente, y una vez disminuye el dolor hacer ejercicios de propiocepción.

Si hay hematoma pero podemos poner el pie en el suelo, tenemos una gran inflamación y una disminución de la funcionalidad, hablaremos de un grado 2, en este caso se necesita un periodo corto de inmovilización, un vendaje funcional posterior y sobretodo ejercicios progresivos de propiocepción . Estos son los más frecuentes que se repiten en el tiempo.

Si hay imposibilidad de movimiento, una gran inflamación y un hematoma considerable es un grado 3, en este caso puede ser que haya implicación de estructuras óseas afectadas, aparte de estructuras ligamentosas. Requieren un periodo largo de inmovilización y cuando están todas las estructuras óseas y ligamentosas restablecidas es importantísimo hacer una recuperación progresiva de la movilidad, fuerza y propiocepción del pie. Hasta se debería tratar las dos extremidades inferiores, ya que el patrón de la marcha ha variado en un periodo de tiempo largo.


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